dimarts, 25 d’agost de 2009

TIERRA TRAGAME -5-

¡Aquellos zapatos iban a ser míos! A los doce, mi vida dependía totalmente de que unos zapatos blancos fueran míos o no, era de vital importancia. Como siempre, sin encajar bien en los cánones impuestos, el 36 era justo y el 37 un poco holgado. Salí de la zapatería con el 37 en mis manos.
Era domingo, en el pueblo había pocas distracciones, a las 4:00h. futbol. Tarde de pantalones cortos y musculosas piernas dieciocho añeras de morenos futbolistas que nos harían soñar , ¿a quien le apetecía ir al cine?.
Comenzado ya el partido, no recuerdo porqué razón decidimos salir del campo, por lo que nos veíamos obligadas a pasar por detrás de la portería, justo enfrente de la puerta de salida. Justamente al acercarnos a la portería, algún despistado jugador, chutó tan fuerte que el balón salió fuera del campo, con tan mala fortuna, ¿Cómo no? Que fue a parar a mis pies. ¿Sería el por el brillo de mis zapatos nuevos? El guarda meta , sin salir del campo y dirigiéndose a mí, dijo: ¡Chutamela!
Tomé el balón en mis manos, era un momento importante, todo el público de la grada estaba pendiente de mí…tenia que lucirme! Tomé el balón en mi mano, me concentré bien, di dos pasos al frente y chuté con todas mis fuerzas. El balón salió disparado, un poco desviado a la derecha, con la fuerza de un obús. El portero corrió dispuesto a recuperar el balón, como buen profesional que era. De pronto, mientras corría, miró a la izquierda, y sin pensárselo, cambió el sentido de su marcha con la mirada perdida en un punto fijo en el aire, paró y lo recogió en una parada magistral.
Ante la ovación del público que se puso en pie, aplaudiendo el gesto del jugador, se dirigió a mí y me entregó amablemente el zapato perdido en el vacío y me dijo: “Toma cenicienta”
Ni siquiera le miré. Nunca sería mi príncipe. Empezamos con mal pie!!!

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